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martes, 08 de julio de 2008 |
Ante la horterez musical que nos inunda como un Tsunami, quiero iniciar mi modesta cruzada reivindicativa cuyo único fin es haceros desempolvar los vinilos que escucharon varias generaciones de surfistas, los padres de aquellos que ahora tienen menos de veinte años, grupos cuyos temas que sirvieron de banda musical a las películas de surf más emblemáticas, cuando el rock era una cultura y, el surf, una forma de ver, sentir y / o vivir la vida.
Quiero proponer un disco que existe en CD y podéis encontrar fácilmente en la sección de saldos musicales de cualquier centro comercial, asfixiado entre cedés de Shakira, El Canto de el Loco, Sabina o Estopa –sí, a esta mierda hemos llegado–, una verdadera joya que lleva por título BALLAD OF EASY RIDER y que salió a las tiendas en octubre del año 1969. Interpretado por THE BYRDS y producido por Terry Melchor y Jerry Hochman, incluye once temas originales y siete bonus-tracks. La formación de The Byrds en aquella época era John Cork (bajo y voz), Gene Parsons (batería, banjo, guitarra y voz), Clarence White (guitarra solista y voz) y Roger McGuinn (órgano, guitarra y voz). Grabadlo en el Ipod, lleváoslo a la playa y escuchadlo mientras, sentados en la arena junto a vuestra tabla, contempláis las olas y las chicas o chicos que pasan por delante. El sol y el calor harán el resto. Si es invierno, mirad el mar, las olas, las gaviotas… y usad la imaginación. Pero, si el disco es recomendable al cien por cien, ¿qué decir de la película para la cual sirvió de banda sonora? EASY RIDER, BUSCANDO MI DESTINO, interpretada por DENNIS HOPPER (quien asimismo ejerció de director), PETER FONDA (guionista y productor) y JACK NICHOLSON, representó a EEUU en el Festival de Cannes de 1969 logrando el Premio a la Mejor Película de Director Novel. El film trata de sobre la juventud de los años 60 en Norteamérica, cuando el surf, la guerra de Vietnam, el Flower-Power, el Haz el Amor y no la Guerra, el fenómeno hippie, las comunas, las drogas psicodélicas y la revolución sexual estaban en todo su apogeo. El argumento trata de dos motoristas (Fonda y Hopper) que deciden cruzar EEUU a bordo de sus Harley en busca de sí mismos. ¿Y no es precisamente esto la esencia misma del surf y de la propia vida racional? ¿Buscarnos? ¿Sentirnos? ¿Inconformarnos? ¿Meternos el dedo en las llagas?
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