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HISTORIA DEL LOS ORÍGENES DEL SURFING |
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miércoles, 17 de junio de 2009 |
Acabo de terminar el libro que se me encomendó escribir hace aproximadamente mil días con sus mil noches, y está a punto de saltar a las librerías. Me siento extenuado, saturado. Ahora mismo ni siquiera puedo mirar una foto de surf. Estoy empachado. Creo que voy a pasarme una temporada haciendo fotos de mariposas o elefantes en Cabárceno, para desintoxicarme. Me sale el surfing por las orejas. HISTORIA DEL SURFING EN CANTABRIA 1963-2009, o, lo que es lo mismo: Historia de los Orígenes del Surfing en España. A continuación explico un poco por encima cómo fue la cosa.
Hoy es 17 junio del 2009, acabo de cumplir mi vigésimo cumpleaños como fotógrafo de olas, y supongo que, el destino (¿quién sino?), ha querido agasajarme con el mejor regalo posible: convertir en realidad mi antiguo sueño de escribir el libro sobre la historia de los inicios y desarrollo del surfing en Cantabria…, y que alguien me lo publicara. Más de dos años de arduo trabajo después, por fin puedo decir que el sueño está cumplido. Cuando me propuse acometer un proyecto de semejante magnitud, ya era consciente del berenjenal en el que me estaba metiendo, aunque, la ingente cantidad de datos recabados a posteriori, superó cualquier expectativa creada de antemano, de pronto me di cuenta de que lo que estaba escribiendo realmente era… ¡la historia de los inicios del Surfing en España.! No sé, pues perdí la cuenta, las miles de fotos que habré escaneado, todas procedentes de los álbumes privados de centenares de surfers de diversas generaciones; sí puedo deciros en cambio que, la cuenta que la editorial tuvo abierta en la empresa de fotomecánica, era millonaria. La conclusión a la que he llegado, ahora que lo tengo entre mis manos y lo hojeo de vez en cuando, es que aquéllos que por diversos motivos –y cada uno tiene el suyo– elegimos el surfing como forma de vida, de deporte, de trabajo, de identidad, de evasión, de diversión, de ligar, de lucir palmito, de… ¡vete a saber!, pertenecemos a algo mucho más grande de lo que, la cotidianidad de la playa, nos permite apreciar, y, por lo tanto, valorar, que las leyendas del surfing no surgen de la casualidad, que si, y voy a contradecir a mi amigo Zalo Campa, el Surf Club Sardinero hizo lo que hizo a finales de los años sesenta, no fue porque “buscaban un sitio donde dejar las tablas cerca de la playa de El Sardinero” como asegura, sino porque, en algún lugar no físico, estaba escrito que así debía ser, que ellos y no otros eran los elegidos por… por quien fuere, para hacer que el surfing en España despertara y evolucionara, pasando el testigo a otros que fuimos surgiendo de la nada a posteriori. Habitualmente, la historia la escriben los historiadores, y cada cual cuenta la película según mejor le parece. Esta historia, para despejar cualquier duda acerca de posibles subjetividades, la han escrito sus protagonistas y no todos cántabros, unos aportando tesoros de papel que, con extremo cuidado, despegaron de las amarillentas páginas de sus viejos álbumes; otros, docenas y docenas, relatando su vida surfera con la vista perdida en la nostalgia de un pasado que, para la gran mayoría, fue mejor, más… surfero, eterna disquisición en la que no vamos a entrar ahora. Sí, por fin he terminado. Hubo un momento en que creí que, si no acababa yo con el libro, el libro acabaría conmigo. Pero, ahora que todo empieza a quedar en una epopeya literaria que, emotivamente hablando, no sé si seré capaz de superar, ese “por fin” se convierte en motivo de tristeza, hace que me sienta… ¿vacío? “HISTORIA DEL SURFING EN CANTABRIA 1963-2009”, así es como se titula. Casi cincuenta años de surfing, comprimidos en aproximadamente quinientas páginas y más de tres mil fotos antiguas y modernas. Doy por hecho que, leeerlo, os apasionará tanto como a mí me apasionó escribirlo.
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