EL YO PARADÓJICO E-Mail
jueves, 30 de julio de 2009
Una breve reflexión acerca del surfer "flipao" y el surfer "radical" que en mayor o menor medida todos llevamos dentro, que unos aceptamos y otros no. ¿Para qué luchar contra los instintos?                                           
Ángel y Demonio. El Yin y el Yang. Dr. Yekyll y Mr. Hyde. Resulta alucinante hasta qué punto puede un ser humano más o menos equilibrado desquiciar el conjunto de actos y funciones mentales racionales que componen su psique, y transformarse en su YO diametralmente opuesto a partir del instante en que cruza el umbral de sujetarse el invento al tobillo para entrar al agua. Un YO tan antagónico al que muestra en su vida laboral, familiar, etc., que ni él mismo reconocería si se viera en una película. ¿Qué droga alucinógena es la responsable de tal conducta? El surfing, como conjunto de reglas y principios que constituyen la base de una forma de vida basada en horas de playa, charlas en el pico, sentimiento de tribu, veneración por la icónica figura de La Tabla como tótem sagrado… El surfing, como el hombre en armonía con la naturaleza… El surfing, como doctrina o forma de pensamiento capaz de dar una orientación honesta a unas pretensiones de vida modestas… El surfing, como recurso balsámico para esos momentos en los que crees que nadie habla tu idioma… El surfing, como refugio o burbuja aislante… El surfing, como dogma de fe, quehacer divino o terapia de grupo que trata a enfermos que no saben que lo están… El surfing, como catalizador de palabras, caracteres y sentimientos… El surfing, como parte de la metafísica que se ocupa de la existencia de seres dotados intelectualmente que, en un momento dado, se abandonan a la supremacía de los instintos primarios desatados, sobre la razón… El surfing, como manifestación de una nueva forma de anacoretismo propia de aquéllos que se levantan de madrugada y entran al agua de noche cerrada para estar en el pico antes que nadie o solos… El surfing, como fuente de ansiedades y estrés, que hace presa en quienes llegan a la playa con el corazón en la boca porque la marea está ya demasiado baja o demasiado alta… El surfing, como manía persecutoria que se agudiza mientras se frota parafina con la mirada clavada en las olas, llenas de vampiros que siempre madrugan más… El surfing, como variante directa de la hipocresía que se asocia al hecho de entrar al pico con una sonrisa en la cara dando los buenos días a diestro y siniestro… El surfing, como ataque de paranoia porque sospechas que TODOS intentan colarse un metro más allá con intención de quitarte TU ola… El surfing, como ese gran transformador de personas amables en psicópatas listos para insultar o agredir… El surfing, como vuelta de sopetón a la cordura mientras regresas en el coche hacia casa o al trabajo escuchando tu música favorita… Normalmente, al llegar a esta fase, te sientes como el mayor majadero que ha paseado por el mundo, te avergüenzas de ti mismo y juras y perjuras que nunca más vas a discutir con nadie por una puta ola, con todas las que hay...